martes, 6 de agosto de 2013

¿Qué es “el porteño”?


En todas mis clases este semestre, mis profesores mencionaron de todo que pertenece a “el porteño”.  Ese concepto de “porteño” no entendí bien, especialmente porque era mi primera vez en Argentina.  Me dijeron que ese “porteño” vive en las calles, la historia, la arquitectura, y las almas de los bonaerenses.  Desafortunadamente, no pensaba que descubriría lo que es “porteño” dado que estaba acá a enterrarme en mis estudios, bueno, o al menos estudiar cuando no estaba viajando por toda Sudamérica.
Entonces, cuando entré en la lavandería a las 9:10 un jueves por la mañana, solo estaba pensando en el montón de trabajo que necesitaba hacer antes de mi viaje a Uruguay.  Okay, voy a dejar la ropa, ir a las clases, leer las lecturas de cine en mi descanso, y después del almuerzo tengo que hacer la maleta y terminar mi investigación de bilingüismo.   Puse la ropa sucia en el mostrador y la dueña del negocio me saludó.  Era viejita, llevaba anteojos y tenía una sonrisa tan afectuosa que afectaría a todo los demás.  Me preguntó de dónde era, por supuesto, y cuando respondí que era estadounidense, me dijo que tenía una hija en San Francisco.  Al decirme esto, me preocupé que tendría que quedarme allí escuchando a esa señora hasta el anochecer, y mi primera clase empezaba a las 9:30.  -No puedo gastar el tiempo hablando con gente que no conozco-pensé, pero ella continuó.  Habló de la vida de su hija, pero me sorprendió cuando escuché que preferiría permanecer en Argentina en vez de mudarse a América.  –La vida es demasiado rápida allí, como en Galicia de donde soy originalmente.  También lo que importa más no es la familia, sino el dinero y las carreras.  Escucháme, el título no te hace-explicó la mujer. 
            Sus palabras me fascinaban-quería saber más.  ¿Cómo es posible que la vida en España, especialmente la de Galicia, es demasiado rápida?  Le pregunté qué le ha gustado tanto de Argentina.  Me respondió –Todavía tenemos la comunicación entre la gente.  Charlamos, tomamos un cafecito, pero tratamos la gente como personas actuales.  La vida es mucho más sencilla y tranquila aquí.  Podemos descansar, disfrutar, no tenemos está presión que tenemos que hacer todo hoy.  Vivimos por hoy y mañana será otro día.  Tengo un negocio exitosa, mis hijos tienen trabajo y me visitan a menudo….no PUEDO pedir más.-  
            Olvidé todo lo que tenía que hacer y pensé en sus palabras.  Eran tan poderosas, humildes, y verdaderas.  Ese día, aprendí lo que es el “porteño”.  Y quizás una manera de describirlo sea, en las palabras de una abuela enterrada en Galicia que nunca aprendió leer ni escribir:

Siempre das con una mano y recibes con la otra.

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