Gugleo 'lengua argentina' (siempre el google es donde mejor se empieza cualquier trabajo intelectual... allí o voy a la wikipedia...) y después de varios sitios muy oficiales de la Real Academia Española me sale esta página. Busco una lista de 'argentismos'-- ya tengo una que empecé esta mañana cuando prometí a las compañeras que escribiría sobre lenguaje porteño pero no es muy completa. Aquí tienen la mía:
quilombo
pibe
mina
boludo-boludez
che
bolinche
escarche
zapallo
milanesa
(el voseo)
(el re-)
Podría recurrir a algunos de los textos que hemos ido leyendo este verano-invierno como materia prima, pero mi hijo querrá usar los libros como escalera para llegar al estante prohibido si los saco. La lista del sitio este que encontré es muy buena, a mi aparecer, aunque no viene ninguna de las palabras de mi lista en ésa (tengo muy poca confianza en mi capacidad investigadora, además siempre me quito el sombrero a los intelectuales anónimos). Hubiera sido muy útil tener esta lista en una chuleta (ajá! se me sale un españolismo) leyendo la autobiografía de Inés Acevedo o el Diario de la Princesa Montonera.
Me quedo pensando en las muchas variedades del castellano, y cómo es que a todos (los extranjeros que aprendemos español como segundo idioma) se nos pega una, se nos llegan al alma ciertas palabras, dichos, y hasta sintaxis. Aunque mi familia maternal es mexicana, aunque aprendí la mayoría de mi español de no-nativo hablantes, se me ha pegado definitivamente el acento, y el léxico, andaluz. No es tan fuerte, pero igual en Madrid siempre me preguntaban de qué parte de Andalucía soy. Y también reflexiono en el complicado balanceo que uno hace en un nuevo país, intentando aprovecharse del léxico autóctono sin pretensión ni falsedad. O sea, ¿cómo comunicarme con la gente aquí sin que me crea una pija asquerosa (oops)? Sé que debo evitar el che, que no es mi lugar hablar de boludos, pero que tampoco me entenderán si pregunto por el antro donde canta tal chaval. No logro incorporar el voseo, sobre-uso el usted para compensar, mi hijo maneja todo un vocabulario zoológico que no reconozco, a estas alturas sí me acuerdo de llamarlo el colectivo en vez del autobús y a decir chau en vez de adiós. Pero me canso (¿estoy re-cansada?) y al final me quedo con mis amigos multi-multilingües para que me comprendan todas las acepciones de todas las palabras y no me meto ni en líos ni en quilombos ni me hagan escarche por tonta y presumida (si es que se hace escarche por eso, que a lo mejor no la ocupo bien, esta palabra es muy de acá, pues).
Srta. Welton, la gugglié. Y he encontrado su escrito en un blog. ¿No era usted de Wisconsin? Me pareció interesante saber que usted era descendiente de mexicanos. Tengo que decirle que mientras fue mi maestra de español, nunca me di cuenta de eso. Ahora sí, gracias por dejarme saber que también es usted fanática del guggleo y del wikipideo (acabo de inventar esta última palabra), pero al fin y al cabo no importa. Nadie se pone de acuerdo. El español se habla a la mexicana, a la argentina, a la puertorra, a la hablante no-nativo. ¿Qué vale? ¿Usted me entiende, no? Eso es lo que vale.
ResponderEliminarDe todas formas, gracias por confesar su pasión por el guggleo. Ya entonces tengo permiso para convertirme en una académico utilizando como fuente primaria el guggleo y el wikipideo.
¡Chau!
http://www.youtube.com/watch?v=8IpOfFlX8gc
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