martes, 6 de agosto de 2013

Fragmentos


 El proceso de escribir. Tarea fácil no es. Si trabajas desde el computador, modalidad que de seguro la gran mayoría de escritores han adoptado, bueno le das no mínimo de cinco vueltas al escritorio y cuando ya logras sentarte, tu cerebro comienza a solicitar cafeína, por lo que de nuevo tienes que abandonar tu momento de inspiración.

Inspiración. Logras escribir el primer párrafo. Justo cuando pones el punto final.
¡ZAZ! Tu cerebro te pide una dosis mayor de cafeína. Como eres un extranjero de paso, no cuentas con una cafetera. Así que te preparas un té verde doble. Digamos, un doppio. Tratas de engañarte. Tratas de engañarlo. La conexión se rompe. ¿Qué escribes?

Escribes una obra maestra. Es maestra porque te ayuda a desconectar tu mente de sí misma. De repente piensas en tu tema maestro, la vida porteña.

¿Vida porteña? Lo más porteño que tienes son fragmentos de esa vida. Lo más porteño que fuiste antes de llegar acá fue esto.


Madonna se asoma a un balcón, entonces Eva Perón se hace famosa en la generación de los 90.

90 fragmentos quieres contar. Siempre tratando de escoger algunos, porque si no la ficción le gana a la realidad o viceversa, y tu obra maestra termina en la basura. ¿Cuáles escoges? ¿Cuáles te llevas en la maleta que siempre te acompaña?

Fragmentos porteños

¿Saben de la crisis del 2001 que vivió Argentina?
De ahí surgió la Editorial Cartonera… Se pasa un libro con portada de cartón.
Comienzas a caminar las calles de este país, y te llevas a los cartoneros en uno de tus fragmentos enrollados en tu valija

Aramburu y el fantasma de Evita

Kilimanjaro, montaña en África que también encontramos en Guatemala

El cuerpo de Evita en un armario

Empanadas argentinas que se pueden quedar en tu estómago hasta más de cinco días

Un queso de múltiples nacionalidades del que toca discos

La garrapiñada de la Latina o de San Telmo

Los mocos en la postal

El Mate amargo

Fragmentos.
Fragmentos que dejan de ser porteños y pasan a ser tuyos. Memorias que se cruzarán en tu recuerdo. Sabes que esto es lo único que quedará de esta experiencia. Eres un extranjero. Pasas por la vida de muchos, muchos pasan por tu vida. Pero la conexión se rompe.

La conexión se rompe. ¿Porque pierdes la inspiración? No, porque comienza a sonar la tetera. El gran escritor en ti no funciona sin cafeína.

¿Pero pierdes la inspiración? No. La conexión con los fragmentos porteños se rompe, así como la conexión con el escritor que crece en ti.

Fragmentos.





2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. "no podemos vivir ni pensar sino en fragmentos de tiempo, cada uno de los cuales sigue su propia trayectoria y desaparece de inmediato"
    --italo calvino

    lo siento, italo, ya los fragmentos no desaparecerán sino se perderán en las entrañas del internet.

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