El
proceso de escribir. Tarea fácil no es. Si trabajas desde el computador,
modalidad que de seguro la gran mayoría de escritores han adoptado, bueno le
das no mínimo de cinco vueltas al escritorio y cuando ya logras sentarte, tu
cerebro comienza a solicitar cafeína, por lo que de nuevo tienes que abandonar
tu momento de inspiración.
Inspiración. Logras escribir el primer párrafo. Justo cuando pones el punto final.
¡ZAZ!
Tu cerebro te pide una dosis mayor de cafeína. Como eres un extranjero de paso,
no cuentas con una cafetera. Así que te preparas un té verde doble. Digamos, un
doppio. Tratas de engañarte. Tratas de engañarlo. La conexión se rompe. ¿Qué
escribes?
Escribes
una obra maestra. Es maestra porque te ayuda a desconectar tu mente de sí
misma. De repente piensas en tu tema maestro, la vida porteña.
¿Vida
porteña? Lo más porteño que tienes son fragmentos de esa vida. Lo más porteño
que fuiste antes de llegar acá fue esto.
Madonna
se asoma a un balcón, entonces Eva Perón se hace famosa en la generación de los
90.
90
fragmentos quieres contar. Siempre tratando de escoger algunos, porque si no la
ficción le gana a la realidad o viceversa, y tu obra maestra termina en la
basura. ¿Cuáles escoges? ¿Cuáles te llevas en la maleta que siempre te acompaña?
Fragmentos
porteños
¿Saben
de la crisis del 2001 que vivió Argentina?
De
ahí surgió la Editorial Cartonera… Se pasa un libro con portada de cartón.
Comienzas
a caminar las calles de este país, y te llevas a los cartoneros en uno de tus
fragmentos enrollados en tu valija
Aramburu
y el fantasma de Evita
Kilimanjaro, montaña en África que también encontramos en Guatemala
El
cuerpo de Evita en un armario
Empanadas
argentinas que se pueden quedar en tu estómago hasta más de cinco días
Un
queso de múltiples nacionalidades del que toca discos
La
garrapiñada de la Latina o de San Telmo
Los
mocos en la postal
El
Mate amargo
Fragmentos.
Fragmentos
que dejan de ser porteños y pasan a ser tuyos. Memorias que se cruzarán en tu
recuerdo. Sabes que esto es lo único que quedará de esta experiencia. Eres un
extranjero. Pasas por la vida de muchos, muchos pasan por tu vida. Pero la
conexión se rompe.
La conexión se rompe. ¿Porque pierdes la inspiración? No, porque comienza a sonar
la tetera. El gran escritor en ti no funciona sin cafeína.
¿Pero
pierdes la inspiración? No. La conexión con los fragmentos porteños se rompe, así
como la conexión con el escritor que crece en ti.
Fragmentos.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar"no podemos vivir ni pensar sino en fragmentos de tiempo, cada uno de los cuales sigue su propia trayectoria y desaparece de inmediato"
ResponderEliminar--italo calvino
lo siento, italo, ya los fragmentos no desaparecerán sino se perderán en las entrañas del internet.